¡ Pues vaya !

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El Eterno

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 El porvenir es tan irrevocable
como el rígido ayer.
No hay una cosa que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo.
Quien se aleja de su casa ya ha vuelto.
Nuestra vida es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres .La ergástula es oscura,
la firme trama de incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas, está Dios que acecha.

-/-  Por Jorge Luis Borges

 

¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en conocer? 
Eliot

1 octubre 2007 Posted by | Comentarios | Deja un comentario

Nosce te ipsum

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para los latinos y gnosti te autvn (‘Gnothi seautón’) para los griegos. Esta inscripción, puesta por los siete sabios en el frontispicio del templo de Delfos, fue hecha suya por Sócrates y la convirtió en uno de los pilares básicos de su filosofía. Es precisa para vivir sanamente, para ser mejor, para crecer en sabiduría, en última instancia, para ser más feliz.
Nosotros diríamos algo así como: “CONOCETE A TI MISMO”.
Parece que el origen del adagio se remonta a escritos antiguos de Heraclio, Esquilo, Herodoto y Píndaro; y surge como una invitación a reconocerse mortal y no dios. Sócrates lo eleva a un nivel filosófico como un examen moral de uno mismo ante Dios. Platón lo orienta hacia la verdadera sabiduría en un fantástico sistema de pensamiento. Erasmo dirá que es el inicio del filosofar en cuanto lleva a la conciencia humilde de “saber que no sabe nada”. La primera iglesia cristiana lo toma y también lo encuentra en los escritos bíblicos (Cant 1,8. “si tú no te conoces, seguirá el camino del rebaño”; Dt 15,9 “attende tibi” “estate atento a ti mismo”). San Agustín hace célebre el aforismo elevándolo también a Dios diciendo que el fin de la vida es “noverim te, noverim me” “conocerte y conocerme”. El hombre se conoce cuando va al fondo de sí mismo y ahí encuentra su dualidad, sus luces y sus sombras.
Pero no es nada fácil conocerse profundamente, porque con frecuencia confundimos lo que somos con lo que nos gustaría ser y tenemos una imagen muy distorsionada de nosotros mismos.
Todos tenemos una parte oscura en nuestra personalidad, una parte negativa, perversa, dañina, que algunas psicologías llaman sombra. Es la parte que no nos gusta mostrar, pero que conviene conocer y comprender para no disociarnos. La persona disociada sólo se identifica con lo positivo de su personalidad y jamás ve la sombra. La parte negativa queda reprimida y proyectada fuera. Son los demás y no él los falsos, los pedantes, los presuntuosos, los envidiosos.

Todos tenemos nuestro lado oscuro, si nos damos cuenta de ello y lo aceptamos habrá en nuestra vida más equilibrio. No habrá brillantes tan brillosos ni sombras tan negras, porque al estar en contacto los opuestos se armonizan.

Duro trabajo pero merece la pena, a pesar de los latinajos.

1 octubre 2007 Posted by | Comentarios | Deja un comentario